RETO 18

            Burbujas, Bancos y Orejas

«Sé temeroso cuando otros son codiciosos y codicioso cuando otros son temerosos» es uno de los lemas de cabecera de Warren Buffet, una de las mayores fortunas del planeta. Pero la historia está llena de ejemplos de personas que se arruinaron invirtiendo en lo mismo que muchas otras, a pesar de que parecía que se embarcaban en la mejor inversión de su vida. Es el fenómeno al que llamamos burbuja.                                                                                                                                                                             Sucede una y otra vez, a pesar de que se conocen los síntomas: demasiada gente compra algo que parece ser una muy buena inversión, pero como al final todo el mundo tiene ese algo, prevalece el exceso de oferta y la burbuja estalla dejando víctimas por doquier. Pero no solo eso, sino que además la mayoría de los inversores que aspiran a ganar mucho se arriesgan con dinero que no es suyo.                                                                                                                                                                                                    En los siglos xix y xx, los bancos se consolidaron como los principales prestamistas e, indirectamente, como cómplices de las mayores crisis económicas conocidas. Los bancos son copartícipes de la formación de las burbujas: al igual que sus clientes, creen que las inversiones son excelentes, y por eso prestan el dinero, convencidos de que lo recuperarán y de que todos saldrán ganando. Acciones en la década de los veinte, acciones tecnológicas en el cambio de milenio, hipotecas en el siglo xxi... si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, cuando se trata de inversiones con excelentes perspectivas, la humanidad tropieza hasta decir basta.                                                                                                                                                                        En consecuencia, para no ser la víctima de una burbuja especulativa, hay que desconfiar cuando los bancos ofrezcan condiciones demasiado ventajosas a todo el mundo para invertir en algo. Porque cuando todo el mundo tenga ese algo, ya no será tan apetecible tenerlo y, por tanto bajará de precio. Da igual que sean acciones o casas. De repente, valdrán mucho menos de lo que se ha pagado y todos (sí, también tú) estaremos endeudados hasta las orejas.
REFLEXIONA

Si todo el mundo a la vez quisiera comprar algo, por ejemplo, oro, ¿qué pasaría con su precio?
Su precio disminuiría hasta bajar tanto que no seria rentable para los vendedores
Supón que un compañero o compañera de clase ha comprado oro para especular y ganar dinero, y para poder hacerlo ha pedido dinero prestado al banco. ¿Qué riesgo corre? ¿Qué riesgo corre el banco si la garantía de pago no es el propio oro?
Corre el riesgo de perder dinero por que su especulación ha sido incorrecta por lo que le debería al banco un dinero que no tiene que pensaba conseguir con el oro obtenido que ahora es inútil. 
El banco corre el riesgo de no recuperar ese dinero o de hacerlo probablemente con un menor valor
¿Qué podría ocurrir si millones de personas y decenas de bancos están haciendo lo mismo que tu compañero o compañera y su banco?
Que estallaría esa burbuja y acabarían todos endeudados y sin ganar ni un duro

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